sábado, 5 de diciembre de 2009

Japon Dia 8: Matsumoto y Nagano

Hoy nos esperaba un dia mucho más tranquilo. El plan era visitar Matsumoto y dormir en Nagano, cogiendo 3 trenes en los que atravesariamos los alpes japoneses y pasariamos un total de 4 o 5 horas. Primero un Shinkansen desde Shin-Kobe hasta Nagoya, después un tren express desde Nagoya a Matsumoto, y finalmente otro express desde Matsumoto a Nagano, en total casi 500km.
Nos levantamos sobre las 7:30 y estuvimos aprovechando el desayuno buffet del hotel. Tenian cosas occidentales y japonesas, así que probamos un poco de cada. Conseguí comerme un par de onigiri, pero la sopa miso para desayunar fué una misión imposible... sólo el olor me daba nauseas.

Salimos del hotel sobre las 9:00 y teníamos que coger el tren en Shin-kobe a las 9:25h. El metro tardó más de la cuenta en llegar y al final tuvimos que darnos una buena carrera para no perder el Shinkansen. El dia anterior habíamos hecho las reservas para los 3 trenes que íbamos a coger hoy pero no nos dimos cuenta de que la reserva del 1er tren nos la habían hecho en un vagón de fumadores, así que pasamos de la reserva y nos fuimos al vagón no reservado de no fumadores.

Llegamos a Nagoya sobre las 10:30h y tuvimos que preguntar para encontrar el anden de nuestro siguiente tren ya que casi no había letreros en inglés. Mientras esperabamos el siguiente tren aprovechamos para comprar algo para comer cuando subiesemos al tren. Compramos un sandwich, unas patatas y un ekiben (que es como se llaman las cajas de comida bento que venden en las estaciones).


A las 11:00 montamos en el Limited Express Wide View rumbo a Matsumoto. Los trenes Wide View son unos trenes especiales con las ventanas mucho más grandes de lo normal, y es que las vistas de los Alpes Japoneses que hay en el recorrido de este tren deben ser muy buenas. Digo "deben ser" por que no pudimos ver absolutamente nada... hacía muy mal tiempo y esta completamente nublado y a ratos llovía. Por lo menos nos entretuvimos comiendo antes de llegar a Matsumoto. Sobre las 13:00h llegamos a Matsumoto y, tal como dice en la LP, se oye como avisan por megafonía con un sonoro "Matsumotoooooooooo, Matsumotooooooooooo!".

Lo primero era dejar las maletas... buscamos las taquillas, las encontramos junto a una zona de espera y sorpresa!! La taquilla más grande era una poco más pequeña de lo normal, así que tuvimos que probar varias combinaciones y apretar bien todo para conseguir meterlo dentro. Curiosamente los japoneses que había al rededor no parecían extrañarse mucho con la que estábamos liando.

Hacía mucho frio y a ratos chispeaba, así que nos abrigamos lo mejor posible y nos fuimos hacia el Castillo. El Castillo de Matsumoto (600 yen) es el mayor atractivo de la ciudad. Es, junto con el de Himeji, uno de los pocos castillos originales no reconstruidos que quedan en Japón. Es mucho más pequeño que el de Himeji, pero el de Matsumoto es de color negro en vez de blanco. Justo al llegar al castillo empezó a llover menos e incluso paró de llover durante un buen rato. La visita incluye el interior del castillo y se puede subir hasta lo más alto de la torre. Cuando salimos del castillo estaba diluviando así que decidimos resguardarnos y pasar un rato en el museo que hay al lado del castillo (se accede con la misma entrada del castillo).


A las 16:05 volvímos a la estación para coger otra vez el Limited Express Wide View para continuar hasta Nagano. Seguía sin verse absolutamente nada y además ya estaba oscureciendo. En poco menos de 1h llegamos a Nagano y seguía lloviendo, por lo que, tras pasar por la información turística, nos fuimos andando al hotel, que estaba muy cerca de la estación.

A las 19:00h vimos que había dejado de llover así que decidimos salir a dar una vuelta. En Nagano prácticamente lo único que hay interesante es el templo y teniamos planeado visitarlo a la mañana siguiente, por lo tanto lo único que hicimos fué ver un par de centros comerciales, cenar y dar un paseo. En una tienda vi unas botellas de té de Evangelion que me gustaron mucho.



Para cenar fuimos a un restaurante de comida rápida japonesa. Hay varias cadenas de restaurantes de este tipo (Yoshinoya y Sukiya son 2 de las más famosas) y suele haber mogollón de restaurantes de estas cadenas por todas partes, sobre todo en los alrededores de las estaciones. En el que estuvimos no tengo ni idea de como se llama pero en la foto se puede ver el nombre en japonés. Casi todos estos restaurantes son muy baratos y los platos principales son más o menos los mismos: arroz con curry y donburi (un cuenco de arroz con algo encima). La mecánica también es más o menos la misma: en la entrada hay una máquina en la que echas el dinero, pulsas el botón de lo que quieres (por suerte hay algunas fotos) y te imprime unos tickets para que se los des al camarero y te sirva. Pedimos 2 gyudon (arroz con carne "no sabemos de qué") y un arroz con curry, y con cada plato venia una sopa miso de regalo (total 960 yen). Como siempre el té y el agua gratis. Tenía tanta hambre que no me acordé de hacer una foto a la comida hasta que habámos terminado.


Creo que todavía no he comentado nada sobre los váter electrónicos japoneses así que aprovecho este post que es un poco más corto de los demás para poner una foto. El asiento tiene calefacción, que se regula con uno de los botones, parece una tontería, pero después de haberlo probado, ahora en invierno cada vez que voy al baño me acuerdo del váter japonés. Y también tienen una función "bidet" y "ducha" con varos chorros que salen hacia arriba o hacia abajo dependiendo de la función que hayas configurado.


Al día siguiente íbamos a madrugar un montón para poder visitar el templo de Nagano durante el amanecer, así que nos fuimos pronto a la cama.

Continuará...




viernes, 4 de diciembre de 2009

Japon Dia 7: Miyajima y Kobe

El plan para hoy era visitar la isla de Miyajima por la mañana y dar una vuelta por la ciudad de Kobe por la noche.

Nuevamente tocaba madrugar, y a las 6:45 estábamos despiertos. Habíamos dormido sorprendentemente bien en los futones, al principio estaba un poco duro pero enseguida nos acostumbramos y nos levantamos perfectamente sin ningún tipo de dolor de los que imaginabamos que ibamos a tener por haber dormido en el suelo... los japonses son muy listos, y está claro que saben lo que hacen!! Abrimos la ventana y... GENIAL!!! Hacía un día muy soleado. Después de la lluvia de ayer nos temíamos lo peor... Muy ilusionados desayunamos en la zona común/cocina del hotel unas cosas que habíamos comprado el día anterior y a las 8:15 estábamos saliendo del hotel dejando el equipaje en el guardamaletas.

La isla de Miyajima está a 1h aprox. de Hiroshima y hay que coger un tren y un ferry para llegar. Andamos hasta la estación de tren y cogimos el tren JR hacia a Miyajimaguchi, y desde allí el ferry (incluido en el JR Pass) que en aprox 20 minutos llega Miyajima. Sobre las 9:30 estábamos bajandonos del ferry (1 en el mapa) con un montón de tours de japoneses.



Miyajima es una isla sagrada y en la antigüedad no estaba permitido que los plebeyos pisasen la isla. El santuario Itsukushima y su correspondiente tori están construidos sobre el agua, así los fieles podian pasar por el tori en barco y desembarcar en el santuario sin pisar la isla. Además la isla está llena de ciervos sagrados, igual que Nara. Conviene cuadrar bien el horario de esta excursión con el de la marea ya que pierde mucho si la marea está baja. En la oficina de turismo se puede consultar el horario de las mareas, pero mejor mirarlo en alguna web antes de ir.



El tori de Miyajima es una de las imágines más típicas de Japón y no me extraña porque es enorme y al estar sobre el agua hace un efecto muy fotogénico. Tuvimos bastante suerte y justo cuando estábamos en el santuario (2 en el mapa, 300 yen) pudimos ver una especie de ceremonia en la que unos monjes tocaban "música" y otro disfrazado hacía una especie de baile.




Una vez visto el santuario el siguiente objetivo era subir a la cima del monte Misen, la montaña más alta de la isla, pero haciendo trampa, ya que más de la mitad del camino lo hariamos en autobús y teleférico, eso si, la bajada la haríamos antera andando. Justo detrás del santuario (nos costó un poco encontrar la parada) cogimos un autobús gratuito que nos dejó en la base del teleférico (3 en el mapa). Compramos 2 billetes (2x1000yen, solo ida) y montamos en el teleférico, que tiene 2 tramos. Un rato después estábamos en el observatorio que hay al final del teleférico. De aqui a la cima quedaba casi 1h andando.



A mitad del camino esparcidos por la montaña hay varios templos y edificios. Paramos para descansar y ver Misen Hondo (Salón principal Misen) y Reikado (templo protector de la llama) que se supone que alberga una llama encendida por el primer monje budista de la isla. Mientras descansabamos una mujer que estaba con su marido se puso a hablar con nosotros. Nos preguntó por qué habiamos elegido Japón para hacer turismo y cual era nuestro recorrido. Nos estuvo contando que acababan de jubilarse, que habian estado por algunos sitios de europa y ahora estaban haciendo un tour por algunas zonas de Japón que no conocian. La mujer, que era bastante más habladora que el hombre, nos invitó a unas mandarinas. Es curioso lo que les gusta hablar con extranjeros a los pocos japoneses que saben inglés, y lo mal que lo pronuncian aunque su gramática y vocabulario sean bastante buenos.



En el último tramo de subida nos cruzamos con un montón de chavales que bajaban de la cima e iban uniformados como si perteneciesen a distintos colegios o clubes de atletismo (un rato antes les habíamos visto subir corriendo)... Todos y cada uno de ellos se paraban al cruzarse con nosotros, nos saludaban ("konichiwaaaa!!") y nos hacian una reverencia a la que nosotros respondíamos. Entre el cansancio de la subida y las reverencias estabamos muertos!!!

Sobre las 12:30 llegamos a la cima (4 en el mapa) donde había un mirador bastante destartalado y unas vistas estupendas de todas las islas de los alrededores. Estuvimos descansando un rato y un poco después empezamos a bajar.



La bajada la hicimos por un camino que nos llevaría hasta el templo Daisho-in y, aunque en algunos momentos dudamos, el camino estaba bastante claro y era dificil perderse. Eso si, fué muchísimo más cansado de lo que esperábamos ya que el camino tenía muchísima pendiente y bajaba por un barranco con mucha tierra y rocas desprendidas por las lluvias... pero mereció la pena... el bosque frondoso, la humedad, los templos... parecía que estábamos en una misión del Call of Duty!



Sobre las 14:00h llegamos a la base del monte y aprovechamos para comer unos bocatas, dulces y frutas que llevabamos en la mochila. Después entramos al templo de Daisho-in (gratis) que, por el enclave y la poca gente que había, fué uno de los que más nos gustó de todo el viaje. En este templo pudimos ver monjes ¿rezando?, altares dentro de cuevas y los típicos cilindros budistas que se giran con la mano (en plan Eddie Murphy en "El chico de oro"). Aquí compramos unas "figuritas de la fortuna" (un gato y otra cosa rara) que llevaban dentro un papel con tu fortuna escrita. Sólo venía en japonés, así que no nos enteramos de nada de lo que ponía. También nos compramos una Fanta con sabor a uva, que estaba asquerosa.




De vuelta hacía el embarcadero del ferry paramos en 2 cosas que nos faltaban por ver: el Senjokaku ("pabellón de los 1000 tatamis") y la pagoda de 5 plantas que hay justo al lado, que tiene un color rojo bastante bonito y original.



Con esto dimos por terminada la visita a la isla y empezamos la vuelta (ferry, tren, paseo) hasta el hotel para recoger nuestras maletas y volver otra vez a la estación de tren para coger un shinkansen hacia Kobe. Esta vez no habiamos hecho reserva así que teníamos que montar en un vagón "non-reserved", nos colocamos en el lugar adecuado en el andén, a las 16:00h montamos y.... que suerte!! Hay un montón de sitios libres!! Pero cuando nos damos cuenta resulta que estamos en el vagón no reservado de fumadores... Y HUELE QUE APESTA!!!! Los japonses que fuman, fuman muchísimo, y encima tabaco negro, así que era insoportable por lo que nos fuimos a buscar el vagón no reservado de no fumadores. Este estaba bastante más lleno pero aún así conseguimos sentarnos.

A las 17:00h llegamos a Kobe. Kobe es una ciudad portuaria bastante grande, famosa por la carne de ternera y por el terremoto que sufrió en 1995. La estación de Shinkansen (Shin-kobe) está en las afueras y nuetro hotel estába en el centro así que cogimos el metro hasta la parada de Sannomiya y con la "ayuda" de un hombre un poco zumbado pero muy majete conseguimos llegar al hotel sobre las 17:30h. Estuvimos un buen rato en el hotel dándonos una buena ducha y descansando, que falta nos hacía después de la paliza de por la mañana.

Sobre las 20:00h volvimos a salir. Lo primero que queríamos hacer era cenar e ir a Nankinmachi, el barrio chino de Kobe. No queda lejos, pero estábamos cansados, así que aprovechando el JR Pass fuimos en tren (desde Sannomiya a Motomachi). Al bajarnos del tren encontramos un McDonalds y nos apeteció mucho comer algo con sabor conocido, así que nos quedamos a cenar (1230 yen). Después nos acercamos hasta el barrio chino que básicamente consiste en un par de calles llenas de comercios chinos, sobre todo restaurantes y puestos de comida. Se notaba mucho que eran chinos, sobre todo en la insistencia de los captadores de clientes de los restaurantes.



Una vez visto el barrio chino fuimos dando un paseo hasta el puerto. Echamos unas fotos, flipamos un rato con una carretera de 3 alturas y nos volvimos al hotel. Llegamos sobre las 23:00h y, como de costumbre, caímos rendidos en la cama.


Continuará...

jueves, 3 de diciembre de 2009

Japon Dia 6: Himeji e Hiroshima

Nuevo madrugón ya que nos íbamos de Kyoto y teníamos que recoger todos los bártulos. Hacía un día de mierda, nublado y chispeando, íbamos rezando para que mejorara. Cogimos el autobús (2x220 yen) y poco antes de las 8:00h estábamos en la estación. Compramos unos cafés (200 yen) para desayunar mientras esperábamos nuestro PRIMER SHINKANSEN!!! y a las 8:02h (la hora exacta prevista) salíamos hacia Himeji.

En poco menos de 1h habíamos recorrido unos 150km y ya estábamos en Himeji, y, por desgracia seguía chispeando. En Himeji teníamos pensado visitar el castillo y el templo Engyoji que está en lo alto de una montaña. Con el tiempo que hacía decidimos que lo mejor iba a ser ver sólo el castillo y darnos una vuelta por algún centro comercial. Llevábamos las maletas, así que lo primero era deshacerse de ellas en alguna taquilla. Jugando al tetris con ellas conseguimos meterlo todo a la primera en una sola taquilla (600 yen).


Al castillo (600 yen) se llega muy facilmente andando desde la estación de tren. Es uno de los castillos más grandes (si no el que más) y un de los pocos originales que queda (el resto fueron destruidos por terremotos o durante la 2ªGM y los han reconstruido con hormigón). Llegamos sobre las 9:45h y la visita dura algo menos de 2 horas. Se recorrne todos los patios y jardines del castillo y, por último, se puede subir hasta lo alto de la torre. Nuevamente tuvimos que descalzarnos, pero esta vez nos dieron "slippers" (incluso las más grandes me quedaban muy pequeñas) para aguantar mejor el frío.


Después de ver el castillo se puso a llover un poco y decidimos aprovechar para comer antes de seguir hacia Hiroshima. Intentamos ir a un restaurante de ramen recomendado por la LP pero no conseguimos ver ningún tipo de carta ni precios, así que preferimos seguir buscando. Buscar algo en Japón es bastante complicado ya que no solo hay que buscar en horizontal como en España, si no que también hay que buscar en vertical, hay tiendas, restaurantes y todo tipo de comercios en todas las plantas de los edificios, así que hay que cambiar el chip y buscar mirando también hacia arriba.

Tras dar un par de vueltas, en la 7ª planta de un centro comercial encontramos un restuarante muy barato y con muy buena pinta, y decidimos quedarnos. Tenían carta con fotos y la camarera sabía al menos decir los numeros en inglés, así que no resultó muy complicado pedir. Pedimos un menú de udon ("tallarines gordos") y otro de soba ("tallarines finos"), que llevaban tofu, cangrejo, espinacas, nori, etc... (en total 1500 yen). El ramen se come sorbiendo y haciendo ruido, a mi me hacía mucha gracia el ruido que hacían las señoras japonesas de al lado y a ellas les hacía gracia lo mal que usaba yo los palillos.

Cuando ya nos íbamos se sentaron al lado nuestro unos turistas canarios. Eran varias parejas mayores que iban con un chico joven (probablemente el hijo de alguno de ellos) que hablaba japonés perfectamente. Vaya casualidad, ese dia a penas habíamos visto occidentales, y justo nos encontramos con españoles en la 7ª planta de un centro comercial alejado de la zona turística. Estuvimos hablando con ellos sobre el tiempo y lo que ya habíamos visto y nos faltaba por ver, y justo venían de Hiroshima y Miyajima (nuestro siguiente destino) que les había encantado.

A la salida del centro comercial vimos un puesto en el que hacían dulces. En japón casi todos los dulces están rellenos con una pasta hecha a base de judías pintas, y ya estábamos un poco hasta el gorro, pero en estos dulces la pasta era blanca, así que decidimos probarlos (80 yen). Error!!! El relleno era de judías blancas!!


Con la tripa llena y calentitos gracias a los enormes cuencos de ramen volvimos a la estación de tren, recogimos las maletas y aproximadamente a las 13:52h (puntualidad total) cogimos el Shinkansen. En aproximadamente 1h recorrimos los 250km que separan Himeji de Hiroshima. Una vez allí siguiendo un croquis que habíamos bajado de internet llegamos sin problemas hasta el hotel, que estaba muy cerca de la estación. En Japón hay muy pocas calles que tengan nombres, así que es imprescindible tener algún tipo de mapa si quieres llegar a algún sitio. Además en los mapas suelen indicar los semáforos, 7eleven y lawson para que puedas orientarte. En este hotel las habitaciones eran de estilo tradicional y había que descalzarse hasta para entrar en la recepción. Ya eran las 15:00h pasadas así que pagamos y nos fuimos descalzos, con las zapatillas y las maletas en la manos, nuestra habitación.


Estuvimos descansando un rato hasta que nos dimos cuenta de que nos iban a cerrar el Peace Memorial Museum. Salimos corriendo y volvimos a la estación de tren, donde, justo en la puerta, teníamos que coger el tranvía hasta el Parque de la Paz donde está ubicado el museo (nuevamente hubo que repetir el mecanismo del autobús de pagar al bajarse en vez de al subir). Había mucho tráfico y el tranvía iba lentísimo, así que aunque nos pegamos una buena carrera llegamos al museo (50 yen) a las 16:32h y ya habían cerrado el acceso a la zona principal (cerraba a las 16:30h). Estuvimos viendo las exposiciones temporales, que eran interesantes, pero creo que menos que la exposición permanente. La verdad es que cualquier cosa que te puedas imaginar sobre lo que pasó allí cuando cayó la bomba se queda pequeña con lo que en realidad pasó.

Cuando nos echaron del museo porque cerraban definitivamente estuvimos dando una vuelta por el parque, allí vimos un montón de escolares rezando (o algo parecido) en formación delante del cenotafio de las víctimas de la bomba. Luego pasamos por la A-Bomb Dome, el único edificio que quedó en pié tras la bomba y que decidieron dejarlo tal como estaba.


No teníamos mucha hambre, pero no podíamos dejar pasar la ocasión de probar el Okonomiyaki estilo Hiroshima, así que estuvimos paseando por varias galerías comerciales donde, aunque no llovía, aprovechamos para comprar unos paraguas transparentes (2x300 yen). Después fuimos a Okonimimura (literalmente Pueblo del Okonomiyaki) que es un edificio lleno de restaurantes de Okonomiyaki. Dimos una vuelta y decidimos quedarnos en uno en el que en la carta había 4 o 5 palabras en inglés.

El Okonomiyaki de Hiroshima consiste en una especie de crepe al que encime le ponen col picada, brotes de soja, más verduras no identificadas, tallarines, un huevo y salsa, y además le añades ingredientes al gusto. No sabíamos qué pedir, y varios comensales nos ofrecieron de sus platos para que probáramos y decidiéramos... evidentemente les dijimos que no, pero que majetes!!! Al final pedimos uno sólo con bacon y otro con bacon, calamares y gambas. Creo que fue una de las comidas que mas me gustó de todo el viaje (hay mucho "pique" entre los Okonomiyakis de Osaka e Hiroshima, y para mi, gana el de Hiroshima) y además lo cocinan delate tuyo y es un espectáculo.



Para terminar el día estuvimos dando un paseo por una avenida en la que en Navidad motan una cosa que llaman Dreamination que consiste en un montón de figuritas hechas con millones de LEDs (foto prestada, me quedé sin baterías).


Estábamos cansados y no había mucho más que ver/hacer, así que, dando un paseo, volvimos al hotel para comprobar cómo se duerme en el suelo sobre el típico tatami y futón japonés (mañana saldremos de dudas).

Continuará...



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